Tras acabar el viernes en el curro, uno de los jefes de proyecto nos invitó a comer en “uno de los mejores sitios para comer un buen chuletón de buey”.

Me explicó que el Smithfield Market tenía mucha tradición por ser originalmente un mercado o plaza de abastos sobre todo de carne. Al principio de los tiempos también estaba ahí el mercado del pescado, pero por lo visto se movió y sólo continúan con el de las chuletas y las costillas.

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Ya había pasado varias veces por allí, y curiosamente en un par de ocasiones se estaban rodando sendas películas. Por dentro realmente parece como dar un paso atrás en el tiempo de unos 100 años, y quizás sea el escenario perfecto.

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Así, a día de hoy puedes ir y comprar tú mismo, pero debes hacerlo bien temprano, ya que prácticamente todos los restaurantes que presumen de buena calidad en sus menús arrasan.

Uno de esos restaurantes es el SOS, o Smiths Of SmithField. Que conste que he comido chuletones en esquinas recónditas -otras no tanto- asturianas que alcanzan niveles de excelencia inimaginables. Sin ir más lejos, el Mesón La Mina de Laviana, o en Bueres, El Duernu en Lugones o La Casona de Entralgo, donde algún “sowhatero” recordará la última cena que tuvimos (que coño, que hay que hacer patria :) ).

Pero procuremos centrarnos y comparar “lo de aquí con lo de aquí”. Podría decir que excelente. La carne era realmente buena, con el entrevenao ese con cierta grasa que hace que ahora mismo me esté babando sobre el teclado. Una mostaza “de las de verdad”, patatas fritas “de las gordas” y ensalada.

He probado varios otros chuletones y nunca encontré un sitio donde realmente disfrutar de este nivel. Sin duda recomendado, quizás el mejor que podamos encontrar. Disponen además de una carta bien forrada de otras opciones como pescado, ensaladas, pollo, cerdo…

¿El precio? No está mal. Tirando a carillo, sin pasarse, pero cumplen con la máxima de “si pago pero merece la pena, contento me voy”. Mi chuletón 14 libras. El pan de entrada (garlic, brown y blanco) con aceite y vinagre cunde muchísimo y esta delicioso, por libra y media.

Y luego está el ambiente en sí. 5 plantas de restaurante (en la web podéis ir pulsando sobre el G-1-P-2-3 de la derecha) todas con su característica especial. Por ejemplo en el Ground Floor (abajo del tó) podemos simplemente ir a tomarnos algo y acompañar de alguna tapa, sirven también breakfasts, de fines de semana podemos probar el brunch, DJ’s… tienen sala privada para eventos, y una terraza descomunal, con unas vistas muy muy chulas. Incluso en la planta en la que estuve (la 2, Dinning Room) ventanales gigantes dejan ver todo lo que tienes alrededor. Es acogedor también todo el complejo, suelos de madera, escaleras metálicas y algún que otro elemento extraño (como esos carteles con siluetas de las piezas de un buey, o el ascensor forrado con esa especie de mantas como de… ¿matadero?, un poco “mondo bizarro”, cierto cierto) lo hacen muy interesante.

Así que si queréis impresionar a alguien o simplemente disfrutar con un buen chuletón, olvidaros de las cadenas que seguro es lo primero que se ve nada más posarte en Leicester Square (los steak houses), y pasaos por SOS. Curiosamente el precio es realmente parecido, y la calidad no tiene nada que ver (he probado los dos).

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