Hace ya algún tiempo que estoy en un piso compartiendo techo con una pareja, donde la mujer en cuestión es Brasileña. He tenido mucha suerte de nuevo porque son gente realmente agradable, y hace de esta casa precisamente eso, un hogar y no tanto un lugar donde vas a dormir y a hacerte la cena. (Aunque bien es cierto que ese es precisamente el uso que le doy)

Su pareja es un hombre Francés, y ambos llevan bastante tiempo en esta ciudad (unos 10-15 años). Después de haber compartido unos 7 meses mas o menos con ellos, me he dado cuenta de cosas realmente curiosas, ya que es frecuente organizar cenas un viernes noche para los amigos o en fechas señaladas como las pasadas navidades.

Por partes, para entrar en materia este miércoles de reflexión…

La comunidad Brasileña aquí en Londres es realmente extensa (según wikipedia, formada por unas 200.000 personas) y bien organizada. Prueba de ello son algunas páginas como oilondres o leros; éstos últimos además publican una revista impresa que viene a ser una especie de páginas amarillas mezclada con artículos de todo tipo, entrevistas… Esta revista estaba en casa estos días y me he quedad muy sorprendido al ojear algunas de sus páginas.

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De todo (literalmente, de todo) se puede encontrar en esta revista, sea lo que sea lo que necesites. Peluquerías, abogados, dentistas, fontaneros… que hablan Portugués.

Bien, pues esta revista fue una de las piezas que encajaron toda esta historia que me ha hecho escribir este post. Hace apenas unos días una amiga de mi compañera de piso (Brasileña también) vino a casa a por unas cosas que había dejado. Como no había nadie yo mismo la atendí, pero puedo prometer que no pude cruzar una sola palabra con ella. No podía decir ni siquiera “hola vengo a por mis cosas”.

Se me hizo más extraño aún cuando me enteré que lleva aquí 15 años viviendo.

En navidades, hicimos una cena donde varios de sus amigos Brasileños vinieron a compartir mesa, y estuvimos en las mismas. De nuevo imposible comunicarse con la mayoría de ellos (no así con los más jóvenes), y de nuevo enterarme que llevan más de 10 años en esta ciudad.

Y ya, sin extenderme más, a lo que quiero llegar. Como inmigrante creo que una de las razones por las que buscar suerte en otro país es tentador es por poder adaptarse a una nueva cultura y forma de ver las cosas, con todo lo que eso significa, empezando claro por el idioma.

A veces el éxodo es realmente forzado, como supongo que es el caso de mi compañera de piso y su comunidad, porque probablemente en su día se vieron obligados a escapar de su país para buscar soluciones a sus problemas. En esos casos, supongo que mi punto de vista nada tiene que ver con el suyo, por lo que intentan vivir al modo en el que lo hacían en sus países.

Todo esto me hace pensar y mucho como puede alguien vivir 15 años en una ciudad como Londres y no puede encadenar 4 palabras en inglés. Procuro ver desde el más profundo de los respetos como alguien puede vivir de ese modo, pero sigo sin poder comprenderlo por completo, aunque entiendo el peso del miedo y la inseguridad que hace a una persona abandonar su país para buscar algo tan sencillo como dinero para mantener a su familia.

Es un tema delicado pero… ¿alguna opinión al respecto?