Estás navegando por los archivos mensuales para junio 2011.
Fink es uno de esos “descubrimientos” en directo que pocas veces ocurren. Si bien sabia de el básicamente por formar parte del prestigioso sello Ninja Tune (al que me enganche por los Cinematic Orchestra o Jaga Jazzist), y por haber escuchado hace tiempo su “Biscuits For Breakfast“, no estaba demasiado al dia de sus andaduras (y una nueva buena amiga me lo recordó!)
En grooveshark pude encontrar su ultimo trabajo, “Perfect Darkness”, el cual iba a presentar en la tienda de discos Rough Trade de Brick Lane, escasas 2 semanas tras ese momento.

Decir que Rough Trade organiza este tipo de eventos 2 o 3 veces por semana (aunque depende de la época, mirar el link para su calendario). Básicamente, si te compras el CD/LP del “artista del día”, te dan una pulsera que te permite el paso al concierto en la propia tienda, tras el cierre de esta (a eso de las 6.30). Incluso si les sobran pulseras, las dan gratis en la propia puerta (un bouncer con cara de pocos amigos!), así que no hay disculpa posible, es una forma cojonuda de ver a los nuevos y mas alternativos artistas.
Pero volviendo a Fink, resulto ser una sorpresa mas que agradable (nunca le había visto antes en directo). Acompañado únicamente de dos guitarras y su “percusionista/batera/guitarrista” Tim Thornton, me descubrieron una forma totalmente minimalista de hacer música.

La forma de tocar de Fin Greenall es increíble. Es una especie de Dub-DJ de la guitarra, creando unas bases cercanas a los loops de una maquina, para con ello dar rienda suelta a su profunda voz, que cala muy hondo. No contento con tener esa magia, se complementa a si mismo con acordes complejos, soltando la mano derecha para imprimir mucha fuerza… Es una especie de bluesman contemporáneo que llega a la gente de una forma moderna, muy fresca, pero con el inevitable guiño al Folk que le parece salir de muy dentro. (no pude dejar de recordar a Ry Cooder durante el concierto!)

Presentación cortita de su nuevo disco, menos de una hora realmente bien aprovechada y con un publico ejemplar (aun me sigue impresionando el respeto por la música de la gente de este país), en la que disfrutamos cada minuto. Un escaparate y producto totalmente distinto al del jueves anterior con KOL, pero que hace un efecto similar, el de sentirme realmente cercano a ese regalo que esta tan al alcance en esta ciudad, la música de verdad y en vivo.
Aconsejo una buena escucha a “Perfect Darkness”.

Enterarte a una semana vista que Paul Weller abre a Kings Of Leon, es una de esas cosas que te hace recordar donde estas. Simplemente pasa así, alguien en el curro dijo que iba a verles, y a los 5 minutos estas comprando entradas para apuntarte al evento!
Un escalofrío recorre el cuerpo mientras lo haces, ya no sólo por los KOL, sino que Paul Weller es probablemente el brit al que mas admiro, sin ningún lugar a dudas.
A las 2 (sí, desafiando las leyes alemanas referentes a la cordura y al buen hacer en el trabajo), nos encaminamos a Hyde Park, mítico lugar donde aun quedan escondidos solos de guitarra y coros de todo tipo (la lista en ciertamente innumerable). No demasiada cola, y adentro.
The Walkmen
Cervezas en mano (4 x 16 quid!), y con el tiempo respetando por aquel momento (aunque esperando el más mínimo descuido para descargar toda su ira sobre nosotros pobres mortales!), nos acercamos todo lo que pudimos al escenario, que arrancaría con la música en vivo de “The Walkmen“, una banda interesante, un estilo bastante propio, aunque un poco quizás sosos sobre el escenario. OK de todos modos para arrancar la tarde!

Zac Brown Band
Tras ellos, una banda que nada tenía que ver con el resto de las del día, Zac Brown Band, mezcla de rock-country con algunos guiños a ritmos reggae. Una fusión un tanto extraña, aunque el cover “Killing in the Name” de Rage Against the Machine, exactamente cuando jarreaba y nos estábamos calando hasta los huesos, mereció la pena para saltar como locos y caldear de nuevo el ambiente. Extraña banda para un dia de festi como ese.

The White Lies
Entrada ya más la tarde, una banda que está dando mucho de que hablar, The White Lies, sonido más acorde a lo que se nos avecinaba, buena producción, buen directo, me recordaban a Depeche Mode (en algunos momentos y salvando las diferencias claro), pero con una vena menos oscura. Bases rítmicas y bajos machaconas, y sonidos de sintes ochenteros… No me apasiona este movimiento en exceso, pero es realmente popular hoy en día.

Paul Weller
Y ya entramos en materia con Mr. Paul Weller. Auténtico santo de mi devoción, 53 tacos y dándolo todo en el escenario, con un público ya muy entregado (y borrachuzo!), a una hora especialmente “mágica”. El sol había vuelto a salir (para ponerse) tras el tormentón anterior.
Armado con sus Telecaster, Epiphone y SG (como la de la foto), arropado de un trío bajo-batera-guitarra (Steve Cradock toca ésta última, ya un clásico a las espaldas de Weller, y conocido también por la inmensa banda de rock Ocean Colour Scene), repasa todos sus clásicos (Come On/Let’s Go, Sunflower, …), y temas de su último disco “Wake Up The Nation“. Momentazo increíble con “Blink And You’ll Miss It”, de esas canciones perfectas que cantas hasta quedarte sin voz, mientras te dejas el cuello en el intento de mantener la cabeza quieta.
De todos modos, y tras ver (en DVD, espero que próximamente lo pueda hacer en directo!) conciertos más íntimos del inglés, quizás un escenario tan inmenso como el de anteayer no es la mejor de las presentaciones. Con las ganas me quedo.

Kings Of Leon
Después de dejar el ambiente caldeado, Weller se retira del escenario, y los técnicos de KOL inundan el mismo para plagarlo de amplis, teclados, nueva batería… una pasada ver a 30 tipos ahí encima funcionando al milímetro y contrarreloj. Es como la F1, en cierta manera.

Sin demasiado retraso, los hermanos (y primo) de Tennessee se suben al escenario, y comienza la locura. Todo perfectamente orquestado, las pantallas, la iluminación, un verdadero espectáculo en un entorno bastante increíble, hace que los Followill suban el volumen de sus guitarras, y conviertan Hyde Park en un mar de cabezas pegando saltos cantando los coros de sus temas. Tremendo. Joder, que éramos 60.000 personas allí metidas!
Austeros, no especialmente comunicativos, conectan con la gente desde el primer tema. Y es que no tienen truco. Aunque puedan parecer un producto del mainstream, nada más lejos de la realidad. Su música lo dice todo, y sobre todo, en directo.

Se clavan un concierto de unas buenas 2h y pico, con incluso un encore de nada menos que 4 temas más, para el completo descontrol de la gente. Pocas bandas pueden presumir de enganchar a la gente hasta ese punto, y además en un literal “campo de barro”.
Lo que me ha sorprendido (muy gratamente) es en lo que se ha convertido esta banda. Sobre el escenario, sin ser como digo especialmente mediáticos, pasean entre sus canciones (de todos sus trabajos anteriores, Because Of The Times, Only By The night…) con un sonido perfecto y afilado a la vez, ese cierto tufillo “sucio” que les hace muy únicos. Y te das cuenta que tienen temazos para parar un tren. Incluso los cortes del discutido Come Around Sundown, suenan a temazos en directo.

Ha sido uno de esos “momentos mágicos” que estoy seguro no se me va a olvidar en toda mi vida. Curioso porque además he de reconocer que siempre me gustaron pero no hasta el punto de enloquecer con ellos; hoy puedo decir que tienen uno de los mejores directos que he visto jamás. Si podéis, no les dejéis de ver. Conciertazo asegurado.

(Algunas fotos son de mi compañero de curro, Nicolas Girault)
Currently playing in iTunes: Blink And You’ll Miss It by Paul Weller

La primera vez que vi en directo a Neal fue hacia el año 2000 (tiene que hacer mucho cuando casi no me acuerdo del año!) en Barcelona con su grupo original, los geniales Spock’s Beard, abriendo por aquel entonces para la banda que me traía muy loco, Dream Theater.
Fue quizás por aquella época (dorada para el rock progresivo actual) cuando todos los miembros de los grupos conocidos estaban como locos, formando proyectos paralelos, y quizás también fue ése el momento en el que Mike Portnoy se alió con Neal para dejar un poco de lado la faceta mas dura (en el caso de Portnoy) y las mas progresiva (en el caso de Morse), para hacer algo más casi cercano al pop en algunos momentos que el propio rock. (A día de hoy, mantienen una banda de tributo a los Beatles, Yellow Matter Custard, y otra mas psicodélica/progresiva/rockera llamada Transatlantic)

Neal Morse es un músico increíble. Tiene buena voz, toca lo que se le ponga por delante (le he escuchado algunos solos de guitarra -sin ser especialmente guitarrista- que tienen una garra increíble) y para colmo compone temas con una concepción de lo más variopinta, pero siempre sin renunciar a lo que la música significa para él (y para muchos, me incluyo), una verdadera pasión.
Ayer, previsto en la sala Koko de Camden pero movido a KCLSU (una especie de College, donde tienen nada menos que una señora sala de conciertos, ahí es nada), Neal venía con la banda que tan bien le había funcionado en la gira anterior (músicos nada conocidos, algunos gente realmente joven), exceptuando al bajista, que en esta gira resultó ser uno de mis preferidos, el “increible-en-directo” Kristoffer Gildenlöw, ex-Pain Of Salvation.

Presentaban así “Testimony 2“, continuación a su primera entrega donde el músico relata la experiencia que le cambió la vida, el nacimiento de su hija con una enfermedad en el corazón que en principio no la iba a dejar vivir mas de unos días, pero que finalmente de forma “milagrosa” todo quedó en un período muy complicado para la familia de Tenesse.
Debido a este caso, Neal enfoca su música hacia un entorno religioso, hasta un punto realmente profundo. Testimony trata precisamente de eso, de como su vida cambió hacia un campo al cual apenas había prestado atención.

Sea como fuere, Morse y su “superbanda” nos regalaron casi 3h de concierto, con un break de apenas unos 10 minutos. Nadie se movió hasta el último minuto, porque cada uno de ellos valía su peso en oro, una auténtica maravilla de ver en directo. 8 musicazos en directo que hicieron temblar las paredes de la sala como pocas veces lo habrán sentido.

(c) Dickon Reed, le robo la foto. Estoy justo al lado del escenario
De regalo, porque es realmente un regalo algo así

“A green oasis in the midst of streets, estates and inner city bustle”…
Así se auto-denomina este jardín público, que descubrí de pura casualidad un día de vuelta a casa caminando por Angel… Está concretamente un tanto “escondido”, tras un parque normal y corriente cercano al Sainsbury de la zona, pero mejor marcarlo en gmaps.
View Larger Map
Nada más llegar, la sensación de calma (y con un día de sol como pocos) es increíble, sobre todo un sábado después de pasar por Chapel Market petao de gente. Aproveché la ocasión para pillar una de las mejores hamburguesas (y probablemente muy poco recomendables para dietas delicadas) de la zona, “The Naked Sausage“, un puesto que por menos de 4 libras te deja tibio.

El parque es una gozada, está como a un nivel inferior de la carretera, con lo cual se hace muy silencioso. Lo que destacada es lo realmente cuidado que está. Incluso cuando estaba sentado comiendo, un par de personas “normales” se acercaron a recoger alguna bolsa vacía, o algún bote que algún bobo tiraría sin preocuparle donde estaba.
Sin saber mucho sobre el tema, me di una vuelta a ver de que iba todo aquello que no parecía un parque normal. Se trata de un Community Garden, o lo que es lo mismo, un “parque” cuidado por la gente de la zona. De hecho todo el mundo se puede apuntar. Un pequeño paseo y descubrí gente regando, otras “fexoria” en mano en un mini-huerto removiendo tierra, e incluso un chaval poniendo comederos para pájaros en algún que otro árbol.

Lo curioso de todo esto es el respeto (allí había de todo, desde crios-chavalillos hasta ancianos) que los Londoners tienen hacia los parques, o cualquier metro cuadrado de tierra y hierba sobre la que se puedan tumbar al sol. Es algo que quizás, como asturiano, no tiene excesivo sentido, puede que debido a que estamos en un contacto directo con la “naturaleza” casi constante, que no se nos hace algo tan extraordinario. Como siempre, creo que no sabemos lo que tenemos entre manos en nuestra tierra.

El nombre de Culpeper se lo debe a un famoso herborista que trabajaba en Islington, y fue en 1982 cuando el ayuntamiento decidió convertir un “agujero” de basura en un espacio público para los vecinos o visitantes. Contaron directamente con la ayuda de los vecinos y fue a partir de ahí donde tomó su carácter de “community” hasta el día de hoy.
Su web es http://www.culpeper.org.uk/, si alguno quiere practicar en sus momentos libres sus dotes de jardinería, esta es una más que genial forma de hacerlo, además de conocer gente de todos los colores con una afición común…



Hace cosa de un par de semanas, ojeando conciertos me encontré con una noche bastante prometedora, noche de garage, de blues, de rock, y todo muy British…
Abrían dos bandas que no me despertaron demasiado interés, un dúo de chica con muy buena voz que hacia raca-raca con la guitarra y un tipo que tocaba la batería muy enérgicamente. Interesantes, si, pero no es mi estilo. We Walk On Ice.
La segunda, Fabulous Penetrators, hacían una especie de garage bastante currado, el guitarra era una verdadera fiera, aunque como banda no sonaban muy empastados.
Y a eso de las 9 y media, el power-trio Little Barrie (cuya web esta desfasada sólo 3 años) se lanzaban al escenario con Surf Hell. Wow. Pedazo de sonido, y pedazo de banda. El primer tema en la frente.
Surf Hell
Barrie Cadogan, pedazo de guitarrista y cantante con un estilo brit total, tiene esos aires de Gallagher, mezclados con Paul Weller… un lujazo de tipo con mucho talento. Lewis Wharton, al bajo, sobrio, contundente con su Precision, con unas bases muy curradas, siempre en un 2o plano que resultaba en llevar el peso de la banda, haciendo de nexo con el tercero de los músicos, Virgil Howe, una auténtica bestia humana que hace de tocar la batería algo muy salvaje (y un tipo realmente divertido, nada que ver con los otros dos)
Si nos fijamos en el apellido de éste último, resulta además (me acabo de enterar), que el tipo es hijo del mitiquísimo Steve Howe de Yes. Casi nada.

Ingleses, de Nottingham pero afincados ahora en Londres, se formaron en el 2000 y desde entonces no han parado. Barrie (guitarrista), se fue de gira como guitarrista con nada menos que grupos de la talla de Primal Scream, Morrisey o Paul Weller.
En fin, un lujazo haber podido disfrutar de este pedazo de banda a la que, como todos los power-trio (Havalina) los discos no siempre les hacen justicia, y el directo es una de sus mejores armas para arrasar con el público. A mí, me han ganado.
Buy My Style
Currently playing in iTunes: I Alone by Live

Una de mis mayores pasiones es el ciclismo, deporte donde el postureo queda completamente fuera de juego y cada corredor se deja la piel sobre la carretera, desde el escalador nato al sprinter mas veloz. No hay mas truco.
Desde hace años, en el equipo Krisis (nombre adoptado por nuestra afición a la sidra/cerveza de los viernes y las etapas de +5 horas un sábado por la mañana) del cual formo parte, viene haciendo regularmente salidas por carretera a subidas épicas, por la increíble orografía asturiana. Culminamos además con una salida anual a Francia, con puertos clásicos de Pirineos e incluso Alpes.
Así que, literalmente, nos hemos metido panzadas de Kms arriba y abajo por todos esos sitios donde te quedas boquiabierto con las vistas en las cimas, con el cansancio acumulado y la sensación de haber conseguido algo que esta bastante lejos de ser sencillo.
Por desgracia, por estas tierras es imposible encontrar algo así. Al menos, en el sur de la isla, a lo que llaman una “steep hill”, en La Pola (Laviana, la que hay) lo llamamos “La Calle del Sol”. Pero que le vamos a hacer, tras la compra de una bici decente, últimamente me pierdo por todo Londres (que mola) en busca de otras formas de disfrutar sobre dos ruedas (no siempre toca sufrir!).
Así es que ayer mismo, con un día espectacular, me fui a visitar un velódromo en el sur de Londres, en Herne Hill. Desde hace algún tiempo estaba pensando en encontrar algo similar donde poder ir a rodar de alguna manera sin tener que preocuparte de semáforos o tráfico (que acaba siendo un poco coñazo si es que quieres dar pedales por el hecho de entrenar), y un velódromo siempre es una buena solución. En Gijón, sin ir mas lejos, hay uno gratuito y muy vacilón al lado de mi ex-curro en Intermak, en Las Mestas.
Está realmente lejos de mi zona habitual, con lo que no me soluciona la papeleta, pero, de todos modos, ha sido un paseo muy agradable.

El Velódromo se construyó hacia 1890, ganando en popularidad hasta convertirse en uno de los principales de su clase. En los años 20 y 30, se disputaban campeonatos a nivel mundial, llegando el señalado día de “Good Friday” (Viernes Santo) a congregar hasta 10.000 personas.
Fue también el centro de las pruebas de ciclismo en los Juegos Olímpicos del 48, e incluso casi fue destruido por completo durante la guerra. Ha visto mucha, mucha historia… (Se pueden ver alguna imágenes realmente grandes en este enlace de la BBC que no puedo embeber). Sin ir más lejos, el grandísimo Brad Wiggins se subió por primera vez a una bicicleta para competir en este velódromo con tan sólo 12 años.
Siempre han estado con diversos problemas, por el notable deterioro de las instalaciones, a duras penas han ido conservándolo, basados en donaciones desinteresadas, apoyo de los miembros del club que prácticamente lo posee… Así es que siguen con una campaña (hoy en día más sencilla de hacer efectiva con todo el rollo de las redes sociales) llamada “Save The Herne Hill Velo“.
Ayer hacía un día increible para rodar, así es que me encontré a unas 100 personas mas o menos dándole a los pedales, dando vueltas a todo carajo por los 450m de recorrido, donde el peralte más alto es de unos 30 grados. Acojona ciertamente verlos pasar justo en la curva cuando le están dando cera.

El año pasado el club “Rollapaluza” organizó la noche de Halloween un un circuito nocturno de ciclocross en estas instalaciones, que llamaron el “Muddy Hell”. Vidilla no les falta!. (podéis ver un video aqui)
Si os da por pasaros, decir que no está muy sencillo de encontrar (pese a ser bastante grande), ya que la entrada es un callejón mínimo entre dos bloques de casas (102 & 106 Burbage Road), estando por el resto de los lados completamente cubierto por bloques de casas victorianas. Este es el enlace a google street view.
Aquí dejo un vídeo de algún campeonato de los 60:
Y este otro mucho más reciente,
Para más información, http://www.hernehillvelodrome.com
Currently playing in iTunes: Embody by SebastiAn




So What? Band Website
Comentarios recientes