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Como no sólo de Londres vive el ser humano, ni tampoco es tiempo de bajarse al sur a descubrir las playas inglesas como en el verano, la semana pasada escapamos a Cambridge, famosísima ciudad del norte de Londres (aproximadamente a 80-90kms).
Con trenes cada media hora desde Liverpool St Station y King’s Cross (donde Harry Potter
), un viajecito de hora y poco nos deja en pleno corazón de la ciudad universitaria por defecto.
Y se nota. Al lado de la estación apenas caminando 100 metros, empezamos a ver bicis por todos los lados. Un parking con miles de ellas (¿cómo te las arreglas para encontrar la tuya?) síntoma de que es uno de los principales medios de transporte.
Y se respira un ambiente completamente diferente a Londres. Al final las ciudades puedes ser mas o menos interesantes, pero lo que marca la diferencia es la gente que deambula por las calles, que ocupa los pisos, casas, mercados, pubs, restaurantes, oficinas, universidades, y que en definitiva son el motor de cualquiera de ellas.

Cambridge resulta agradable de conocer. Tiene el encanto de cualquier ciudad británica (del sur, las que conozco), casas pequeñas, edificaciones de no más de 3 pisos, un casco viejo muy interesante; pero además tiene demasiada (en el buen sentido de la palabra) gente joven, que no está tan preocupada por los alerones de sus coches o no necesitan irse de botellón a las 3 de la tarde un sábado. Es lo que tiene, supongo, formar parte de una comunidad de 22.000 estudiantes en una ciudad de 110.000 personas.
Mucha gente española recuerda Salamanca cuando oye Cambridge, aunque no puedo opinar porque nunca estuve.

Plagada de Colleges, residencias de lujo para los futuros profesionales, podemos visitar y disfrutar de esa extraña mezcla de “antiguo-moderno” que tan bien se les da por estas tierras, y de los clásicos parques (situados en el puro centro de la ciudad) donde sentarse a leer, a tomar unas birras con los amigos o a la práctica del deporte rey es una obligación (y un lujo) las tardes de sol.
No podía faltar tampoco un “conglomerado” de canales, que lo hacen especialmente atractivo a ojos de los turistas. Podemos darnos un paseo en góndola, bien “dirigido” por una de las personas de la empresa de renting, o para los más atrevidos nos dan el palo de marras y a darle al brazo.


En el casco antiguo nos encontramos con un mercadillo (para variar), donde me propiné otra de esas “salchichas-criollo” con cebolla que son una guarrada pero están que se salen. A los nativos les mola mucho este tema, vayas donde vayas siempre vas a encontrar a un puntu con ellas en una parrilla, cebolla y pan, a precios populares (1,50). También teníamos lo típico, puestos de bisutería, vinilos (que no falten), y ropa.

Caminando hacia los adentros, nos encontramos con una zona realmente curiosa, Mill Road. Es lo que podemos llamar la zona más “alternativa” en cuanto a estilo de vida. Todas las tiendas son casi centenarias, desde las carnicerías a floristerías, pasando por lavanderías, textiles o supermercados. Todo son negocios pequeños, local tras local, y se enorgullecen en cierta manera de ello. Tanto es así que hace un tiempo Tesco (el gigante de supermercados) quiso abrir un local y los vecinos del área se las arreglaron para que no pudiesen llevar a cabo la tarea. Aún hoy podemos ver el local tapiado con mogollón de carteles anti-tesco y referencias al website donde explican todas sus razones…

Podéis pegar un vistazo a la página del área, que tiene una galería muy interesante, historia y demás.
Acabamos el día tomando unas birruelas en el parque, porque aun siendo Octubre, mediados, hacía un sol estupendo para tirarse encima de la hierba.
En resumen creo que es una ciudad en la que estaría muy bien vivir una temporada, si se quiere explorar un poco de terreno inglés. Tiene una buena mezcla de “tranquilidad” y “movida” si uno se cansa un poco de núcleos más populados. La verdad, es que siempre sería una buena opción como segundo destino, tras haber pasado por la gran y loca Londres.
También es cierto que sólo estuve un día y parece que recomendarlo a la ligera es un poco ridículo… pero al menos, para mí, lo de las sensaciones al 1er contacto siempre me ha funcionado muy bien…
Hoy, con buen día y un sol de escándalo, tras unos “recados” en Hammersmith me paré en la estación de Victoria, y fui dando un paseo hasta el Chelsea Bridge, con el simple propósito de ver esto.

Muchos sabréis el porqué, y otros os estaréis preguntando cómo demonios va a ir alguien a ver una planta donde se producía energía hasta 1983. Y porqué sigue ahí.
Construida en varias fases (la “A” se comenzó en 1929 y se acabó en el 35, mientras que la “B” se comenzó en 1944, montando las 4 famosas chimeneas en el 55), es todo un símbolo por muchas razones, además de estar situada en una de las zonas más “chic” de Londres (Chelsea), donde personajes como Agatha Christie, Bob Geldof, Mick Jagger, o el mismísimo Oscar Wilde, residen/residieron. Bob Marley compuso el 1000 veces versionado “I Shoot The Sheriff” (Pastorius incluído)

Curioso porque además, hasta su construcción, la energía eléctrica suministrada a la ciudad era competencia de pequeñas empresas que montaban su propio negocio, y ninguna seguía demasiados “standards”, hasta que se fue imponiendo un poco de control en ese sentido.
Fue entonces cuando Sir Giles Gilbert Scott, junto a Theo Halliday, crearon este armatoste. El Sr. Scott sonará a algunos por ser el arquitecto también del Bankside (hoy reformado en el Tate Modern) o el diseñador de las clasiquísimas cabinas rojas de teléfonos, que aún se mantienen a día de hoy (para deleite del turisteo).
Así que foto oficial de “estuve ahí”, por ninguna de las razones o intereses descritos, sino por algo mucho más cercano e interesante para mí…

No os perdáis los videos de esta página, para ello pulsar sobre el “admit one”…
Currently playing in iTunes: Sheep by Pink Floyd
El transporte en Londres es una pasada de caro, incluso con todas las “facilidades” de cualquier bono o tarjeta. Como no tengas un poco claro como vas a moverte, te puedes dejar un pastón. (Un billete sencillo para dos zonas cuesta la friolera de 4 libras)
Mejor lo vemos desde las dor vertientes, una como turisteo de fin de semana, y otra desde el punto de vista de alguien que se vaya a pasar aquí un poco más de tiempo.
Dejar antes claro que Londres tiene un metro bastante bien organizado, y que dispone de muchas conexiones mediante autobuses, lo cual hace que podamos movernos de cualquier forma por toda la ciudad. También están los taxis, que aún siendo una pasta, hay veces que no queda mucho más remedio si queremos llegar a casa después de pasada la medianoche y no tenemos ninguna línea de buses nocturna a mano (los metros cierran a las 12:30 normalmente, y en Domingo incluso antes, aquí está un listado completo de los primeros y últimos trenes para las distintas líneas).
Otro punto importante es el tema de las zonas. A Londres la han dividido en zonas concéntricas que delimitan el coste del billete, como muchas otras ciudades. Casi todo lo “interesante” para un finde va a estar en las zonas 1-2 y a veces en la 3. No pasa nada si nos sacamos para 2 zonas y al final viajamos 6, podremos pagar en la estación final la diferencia de billete.
Destacar también que en el metro/tren se controlan las zonas porque tienes que utilizar el ticket (o tarjeta) al entrar y al salir, mientras que en los buses sólo es necesario al entrar. Esto quiere decir que en el bus da igual el número de zonas que recorramos. El precio es único.
Como turista
Si simplemente la idea es acercarse un fin de semana, sale muy rentable pillar travelcards de 1 o 3 días. Lo mejor de esta tarjeta es que la sacamos por zonas, y podemos usarla las veces que queramos tanto en autobuses como en el metro, además de los trenes “overground” (hay algunas horas en las que no, pero son realmente “inusuales”).
Sinceramente aconsejo esta tarjeta si queremos ver muchas cosas y movernos mucho por la ciudad. En Londres se camina muy bien, pero por ejemplo una visita Camden-Picadilly-Brick Lane sería “impracticable”, porque sólo ir a Camden y recorrer el mercadillo nos dejará “finos”.
Los costes varían mucho en función de las zonas y los horarios. Sólo decir que “Off-Peak” se refiere a las horas en que la peña no viaja al curro (en las cuales el precio del billete es más caro). Se considera entonces, a partir de las 9.30 de lunes a viernes y cualquier sábado, domingo y festivo. En esta página tenemos los precios de los tickets.
Así que, a mirarse la página, y a hacer cuentas de cómo gastar menos dinero. Para cada caso, habrá una combinación ganadora.
También podríamos usar la Oyster Card si no planeamos meternos muchos viajes. Pero la tarjetita azul la podemos ver en el siguiente apartado.
Como residente
Bien, si planeamos quedarnos durante tiempo, (hablo de Londres ciudad) tenemos que ver que fórmula aplicar. Necesitaremos sí o sí una Oyster Card, una tarjeta electrónica con la que puedes utilizar metros, buses y trenes (DLR incluída).

La tarjeta cuesta 3 libras a modo de “fianza” (esto es, nos las devolverán si algún día la devolvemos) y es universal. La podemos comprar en cualquier ventanilla de metro, y en las calles en cualquier badulaque que tenga la pegatina en los escaparates. Tras eso, podemos cargarla de las siguientes maneras:
- Con dinero que se nos irá descontando cada vez que la utilicemos (un “pay as you go”). El billete de metro/tren de dos zonas sale por 1,50 libras y el bus por 0,80. Para cargarla, tenemos muchas opciones, pero la más sencilla es irse a cualquier boca de metro, y hay unas máquinas donde se puede hacer un “top up” de la misma. La acercas al receptor, te indica el saldo que tienes, pulsas sobre “top up card”, indicas la cantidad (5, 10, 20, otras) y utilizas monedas, billetes o incluso tarjeta de crédito para alcanzar la suma deseada. Realmente rápido y fácil.
- Con un pase “semanal”. Pagas una cantidad fija y cargas la tarjeta por 1 semana, donde la puedes utlizar las veces que necesites.
- Con ambas. Por ejemplo podemos usar el dinero cuando el pase semanal no nos cubra el viaje. (Por ejemplo tenemos un pase de zonas 1-2, y nos vamos a la 4)
¿Casos de uso? Yo por ejemplo siempre uso el “pay as you go”. Recargo la tarjeta con dinero. En mi caso no utilizo el transporte todos los días (por ejemplo, no me es necesario para ir a trabajar). Si por el contrario no tienes más remedio que usar el transporte diariamente, no saldrá rentable, y siempre será más económico usar el pase semanal.
Aquí tenemos un PDF completo de como usar la famosa tarjeta. Y en castellano.
Ya, por último y después de este tostón, recordar que hay líneas de metro infumables, mi consejo es procurar -si se puede, claro- utilizar Northern, Picadilly, Central y Victoria. Y ni ocurrirse pasar por medio de sitios que sabemos que van a estar hasta las cejas en un bus o taxi. Por ejemplo, Oxford Street un sábado a las 2.
Como siempre, todo esto va de un punto de vista muy personal. El transporte es una de las cosas más locas y muchas veces sin sentido de esta ciudad. Todo lo expresado aquí arriba es un conjunto de ideas que cada cual puede interpretar como desee, que puede servir de ayuda, pero como siempre preguntar y volver a preguntar hasta la saciedad es la única forma de enterarse de como funciona todo esto…
ACTUALIZADO: Videos de como usar la Oyster de marras
- Ver el uso de la tarjeta (lo que dice Alex en el comment)
- Comprar un season
- Y el topup del pay as you go
Currently playing in iTunes: Louder Reprise by The Quireboys

Al principio de los tiempos, algunos de mis compañeros de trabajo me comentaban que había un “mercado español” muy bueno cerca de London Bridge. Cierto es que ahí quedó la cosa, pero nunca presté demasiada atención.
Ayer, por casualidad, y tras haber pasado por esa zona docenas de veces, vimos todavía bullicio en la zona, a eso de las 4 de la tarde. Nada más acercarnos “it rang a bell“. Está justo al lado de London Bridge, no es difícil de ver porque a la rivera del Támesis, veremos un paseo lleno de gente. Hacia un lado tenemos Tower Bridge (Este), y hacia el contrario a escasos 10 minutos estaremos de lleno en el mismo. Google nos lo enseña en el mapa.

Borough Market recuerda un poco a un mercado más tradicional, a un mercado más de los que siempre estuve acostumbrado a ver. Quizás es la sensación de la gran cantidad de fruta, los sacos apilados de cebollas o los tacos de queso, las empanadas, carnicerías… También la zona se parece a una plaza de abastos, como las típicas donde podías comprar de todo con tan sólo darte un paseo.

Llegamos tarde y casi todos los puestos estaban recogiendo, aunque para un sábado puede que sea una de las mejores formas de visitarlo. Lo tachan de “extremadamente concurrido”, y es que al final Londres (o UK) vende como ninguno el turismo. Mucho nos queda que aprender cuando reúnes en un mercado a miles de personas con la simple intención de sacar una foto.
Me he quedado un poco con las ganas de verlo en pleno apogeo, así que supongo que será de visita obligada a hora más mañanera, y a comerse el bocata de turno con las birras a juego. Aún así parecía un lugar muy interesante.

Puestos de venta de quesos y productos como jamón, cecinas (hay por lo visto un “Spanish Deli” donde se puede pillar un poco de todo, lo que desconozco es el precio -imagino que los precios no serán muy populares!-), fruta, verduras, “carne” (algunas curiosas, especializadas en liebres “silvestres” o avestruz) o de pescado fresco. A última hora vendían lo que les quedaba a mitad de precio!
No faltaban también los puestos de café o comida para el momento. Y los tentadores pubs que rondan la plaza. Lo siento pero el tema cervecil me ha pegado y fuerte ![]()
Y tampoco faltaba el “Basque Pig”, aunque el tío que atendía no parecía de Bilbo…

Un sitio que parece muy muy interesante para visitar, sobre todo porque además nos quedará a mitad de camino si estamos por la zona del London Eye, Tower B., …
Tengo que recordar de todos modos un mercado más bien poco “turístico” pero muy muy genuino. Fui hace meses pero no me llevé conmigo ninguna foto ni tengo mucha noción de donde estaba exactamente… (Más allá de Bethnal Green -con bastante-, al Este… mmm… bueno, para la próxima)
Currently playing in iTunes: Everlong by Foo Fighters
Y seguimos con las playas porque ayer sábado volvimos de turisteo “extra” londinense.
Concretamente por la mañana temprano salimos dirección Whitstable, en el condado de Kent. Parecía ser “famoso” por ser, además de pintoresco, uno de los puntos donde medio Londres recoge el “seafood” para llevarse directamente a los restaurantes.
Por fortuna esta vez se unió (o nosotros nos unimos a él
) un amigo que tenía coche, lo que evitó tener que pasar por el peñazo de depender de trenes o transporte público. Por cierto que dicho amigo es otro “artista”, muy diferente al estilo del ya citado Michele del Campo, pero con un gran personalidad y un interesante trabajo. Su nombre es Balint Bolygo, y también tuve la oportunidad de conocer su estudio en Hackney. Realmente impresionante (y otra de esas personas que vive de forma muy diferente a los demás).
Por fortuna nos “perdimos” un poco (nada, un par de salidas de más en la autopista), y aparecimos en Herne Bay, un bonito pueblo que parecía muy turístico, con una calle principal realmente concurrida, y donde pillamos -por fortuna, ya que no había desayunado- un mercadillo italiano donde me puse morao a criollos, o como ellos lo llaman, salchichas italianas.


Como teníamos buen día (el 1er día de sol completo desde que volví de Asturias), la gente se tiró a la “costa” como loca. No es que sea una playa propiamente dicha, o al menos no da esa sensación. De nuevo nos encontramos con “peebles”, y aunque bañada por aguas del mar del norte, el agua curiosamente no estaba muy fría (no nos bañamos de todos modos porque nos habíamos dejado las bolsas en el coche…)

Tras un par de horas rondando, decidimos movernos a nuestro destino original, Whitstable. Algún que otro problemilla a la hora de aparcar, pero tras eso, incursión de lleno en el mercado del “seafood”. La parte principal tenía además puestos de comida, antigüedades, arte, y algún pub “escondido” con terrazas ideales para tomarse unas pintas.

Pero la verdadera atracción del área son las ostras. Una pescadería al lado de la rula se hacía eco de vender “las mejores ostras de todo UK”, así que como no podía ser de otra manera, teníamos que probarlas. Los precios no eran desorbitados, 65p por cada ostra, 3.50 la media docena y 6.50 la docena. Fuimos por las 12, que salen más redondas.
.
Te las preparan en el momento (+50p si quieres un limón), y tienen dos o tres mesas en el exterior donde puedes, tranquilamente, sentarte a comerlas. Además en el piso superior tienen restaurante y creo que bar, con lo que podemos acompañarlas de una birrilla, o si somos un poco más posh, de una copichuela de algún vino espumoso (o champagne si ya nos ponemos el monóculo). Según las malas lenguas el restaurante no es gran cosa…



Merece la pena pegarle un vistazo porque tienen gran cantidad de pescado, langostas, centollos, ñoclas, gambas… Así fue que pensando en la barbacoa que nos queríamos regalar para la cena, nos compramos un kilo de mejillones y dos docenas de gambas. El puerto olía exactamente igual que el de Cudillero, por eso calló alguna que otra lagrimilla en ese momento (“es que me ha saltado el zumo de limón al ojo”
)

Un poco más allá, empezamos a divisar el “Sea Front”, paseo realmente curioso entre la “playa” (aquí también era de piedras) y las casas del pueblo, y que dejaba entrever a propios y extraños de Whitstable. Una zona realmente preciosa, relajada, tranquila y… con pubs al lado del agua!! Así que birra, y a bañarnos.
La única pega es que el baño no moló nada. Las mareas son un poco raras, y en lugar de parecer “mar” como tal, es como una capa de arena sobre la de piedras, pero acaba siendo un poco “fangosa”. Cuando la marea esta en horas bajas, puedes caminar como cosa de 1km (quizás más) hacia el interior del mar. Así es que cuando la marea está alta, tienes que meterte como 500m hacia dentro para que te cubra por el ombligo. Na, un poco rollo.


Con el gusanillo de la fame abierto, empezamos a organizar la famosa BBQ, con la que, como siempre, estos guiris están obsesionados. Prometo intentar explicarlo, un post sobre barbacoas, creo que empieza a ser esencial. Porque no os podéis imaginar los ojos que se les ponen cuando B-B-Q aparece en boca de algún “organizador”.
Bueno pues lo dicho, fuimos al “tesco” de turno, y compramos una especie de barbacoas-ready que es el carbón, un carton para encender, y una rejilla, y nos pusimos bien preparados de cervezuelas, pollo, salchichas y mazorcas de maíz. (No olvidemos los mejillones y las gambas).
Con todo eso, a la playa de nuevo, y a cocinar!

Una buena fartura, sobre todo los mejillones fueron un completo éxito, y es que al final va a ser verdad aquello de que “lo que cuesta más esfuerzo, al final sabe mejor”. Nunca mejor dicho porque las vimos canutas para cocer los mejillones, pero quedaron de libro.
Al final con la tontería se nos hizo muy de noche, con lo que también disfrutamos de la puesta de sol (y de una acojonante lluvia de estrellas) para cerrar un día de esos que te recargan pilas… aunque he de reconocer que volver a Londres fue todo un placer…

Currently playing in iTunes: Dead Bodies by Air
Al final fui. Después del tute del día anterior (llegué como a eso de la 2 de la mañana de la playa, 2 horas y pico de viaje, y el maravilloso metro londinense que a las 11:30 del domingo, cerraba casi todas sus líneas, increíble), recibo llamada de unos amigos. “A las 11 y media en Highbury Corner!”.
Pues nada. A las 11:30 como un clavo.
Fuimos a la parada de Royal Oak, ya que para evitar follones, cierran algunas paradas, como la de Ladbroke Grove, o más tarde la propia Royal Oak.
Así que bueno, primero fuimos a ver el desfile, en la esquina de Westbourne Grove con Chepston Road, que aparecía como una de las “recomendadas” para verlo. Había unas vallas de protección, pero aún así se ve al lado. Hacía un poco de frío, pero unas birras y un buen arroz con curri caldearon el ambiente.
Pero lo que de verdad ayudo a calentar fue la música, la llegada de las primeras carrozas, y de grupos de gente (un poco dispersos) que empezaban a tocar con fuerza, o a subir el volumen de los monstruosos equipos de sonido. Esto veíamos por la mañana.






Tras un par de horas nos movimos a dar una vuelta por el barullo del centro, esto es Portobello Road, Westbourne Park, Ladbroke… Descubrimos que había miles de personas, y en cada pequeña calle, un montón de sitios para comer donde básicamente se ponía el Jerk Chicken del que hablaba en el anterior post, con arroz con canela y mazorcas de maíz. Realmente bueno! Lo preparaban de una forma peculiar, no especialmente a la brasa, sino en una especie de “contenedores” donde las llamas daban de lleno a la carne, por eso se queda como churruscao en lugar de a la plancha, parrilla o frito. Parece un poco cutre, pero la verdad es que estaba realmente bueno.



Flipas porque había conciertos en cada uno de esos sitios, o bien DJ’s con la música a TOPE. Hacía tiempo que no escuchaba tal nivel de volumen, ni incluso en alguno de los conciertos jebiatas de años atras
. Mucho rollo de hip-hop y rap, que no me apasiona especialmente, pero que hace que los jamaicanos disfruten como nunca ese par de días, y los podamos ver “en su salsa”, de vacilada por la calle.

Otra cosa alucinante es que las casas de la zona, debido a que hay tantísima gente y que los WC públicos no es que sean excesivamente numerosos (aunque en el mapa del folleto que facilitaban por alrededores y en todas las salidas de metro aparecieran varios puntos donde poder “descargar” las birras), alquilan (sisi, como lo oís) los baños.
Así, por 1 libra (algunos incluso 2), te podías ir al baño del vecino de turno, que además sacaba comida y latas de bebida al rellano del jardinillo… la foto no es muy buena pero si os fijais en los “pilares” de la casa hay carteles donde anunciaban la “carta” de precios… Las colas para los baños eran gigantescas (y algunos se congratulaban de tener los “fresh & clean toilets!”). Dinero es dinero!

Alguno se preguntará, y porque no irse a una esquina y en un par de minutillos ya está?… pues porque nunca he visto tantísima policía como en esta fiesta. Todos los huecos, recovecos, posibles sitios para hacer alguna maldad estaban controlados, y también la propia carretera, los conciertos… todo plagado de polis… (impresionante)
Tras el rodeo fuimos a la misma calle en la que estábamos por la mañana, pero esta vez mucho más hacia el final de la misma, y fue una pasada. Ya no había vallas (dudo que las hubiera incluso por la mañana), y la gente podía formar parte del desfile, que curiosamente seguía contando con gente. Increíble que tras 6 horas aún siguieran dando guerra. Incluso nos fuimos a eso de las 8 (derrotados de bailotear!) y aun quedaban muchas “charangas”.
Fue de lo más divertido. La gente se hacía fotos con los participantes (y yo no fui menos!
), bailaba al son de los infernales equipos de audio, y al salir el sol los disfraces brillaban con mucho más esplendor que con el puñetero “overcast” de por la mañana.
Pero el viento o las nubes no impidieron, sobre todo a las chicas, enseñar carnes con gusto y gracia. Porque eso sí, carnes había, para todos los gustos, pero sin complejos y con mucha mucha marcha.
Parece que en esos dos días, la sangre de países más pasionales que los anodinos ingleses, hierve y junta a negros y blancos, amarillos y verdes, azules y rojos, y hace que Londres parezca un poco más joven. Es divertido ver como los ingleses de pura cepa se intentan mimetizar con la fiesta, porque, costar les cuesta un montón ser espontáneos.
Os dejo con alguna joyas que pude sacar al final de la tarde. No dejéis de ir el año que viene…


Los romanos invaden UK! De que me suena a mi esto… a alguien le suena? ![]()







(como curiosidad la “carroza” de “Olé España!”, donde todos iban disfrazados de algo parecido a toreros y sevillanas, y todos eran de piel chocolate!)
Currently playing in iTunes: Super blue by Cale, J.J.
Todo el mundo cuando le preguntas de primeras aconseja irse a Brighton a la playa. Sobre todo porque es lo que más cerca queda. Apenas 50 minutos en tren desde Londres, y podemos meter los pies en el agua salada.
Pero lo peor de esa playa es que es muy muy turística (y lo peor de las playas turísticas de estas tierras es que son horribles, con esa especie de salas de juegos cada 100m, fast food, “caballitos” pa los guajes…), y no hay arena, sino que son todo pequeñas piedras, de palabreja inglesa interesante, “pebbles”. De todos modos es visita obligada por aquello de los Who y Quadrophenia.
Así que curioseando un poco por internet vimos una votación reciente sobre las mejores playas de UK. En ella aparecía Bournemouth.
Tras checkear googlemaps, en el mapa podemos ver que esta relativamente “cerca” (o lejos, según se mire) de Londres. Un poco más de información, y tenemos un tren directo desde la estación de Waterloo, con la compañía SouthWest Trains.
Algo más de dos horas de viaje, y un precio “elevado”, unas 36 libras ida/vuelta (pero a estas alturas, nadie debería asustarse de los precios de los billetes de transporte). Lo bueno, si organizamos el viaje “bien” y vamos 4 personas, nos sale por la mitad. Esto es, 18 libras por barba para 4 personas. (Esto es válido para casi todas las compañías de trenes que llevan a las costas, lo llaman como “summer saving” o algo así)
Al montarnos en tren, para nuestro disgusto, empieza a llover, pero creo que nos daba exactamente igual. Al agua de cabeza. Por suerte, al llegar a Southampton, las nubes ya no estaban y el sol empezaba a brillar. Curioso porque tras dejar dicha zona se atraviesa el New Forest National Park, el cual es realmente interesante. Nada nuevo a mis ojos, pero la verdad que bastante diferente a todo lo que he visto por aquí.
Bueno, a la llegada a Bournemouth, un paseito de 1km (o quizás menos) bien señalizado nada más dejar la parada (Town Centre & Beaches) para llegar al mirador…

Pinta guai, arena de verdad, playa larga, huele a salitre… vale, lo tenemos todo. Nos ponemos a bajar, y probamos un ascensor-teleférico infernal que “evita” tener que andar 7 minutos de más. Por la coña, lo hacemos. Precios, 0.70 para bajar, 1.10 para subir.
Ya en la arena, me doy cuenta de que esta bastante más frío de lo que acostumbra mi cuerpo a sentir cuando piso la misma. No cabe duda, esto esta mucho más al norte de cualquier otra playa en la que he estado antes. Un virujo cojonudo, y la arena un poco húmeda, pero eso sí, olas y el mar ante los ojos.

Así que a las 11:30 de la mañana, primer baño. Un buen arranque por si aún estábamos dormidos, porque el agua estaría como a unos 13 grados. Corta de la que entras pero tras un rato, disfrutamos como críos. (Como siempre). El sol ya secó casi toda la arena así que es un buen momento para tirarse a tomar el sol. No nos duró mucho la alegría porque el aire hizo aparición otra vez, así que a la hora o así nos fuimos a comer algo a un pub que estaba a la orilla del paseo marítimo, Seafront en guiri.

Por dicho paseo nos tiramos a caminar hasta los Sandbanks de Poole Harbour, donde hay una estupenda zona para practicar windsurf, skysurf y algún que otro deporte relacionado. Parece perfecto porque no hay demasiada agua y hace mucho mucho viento. Esta parte se parecía a la que descubrí allá por el mes de Diciembre de la mano del amigo Guz, en Southend on Sea y Westcliff.

De vuelta para Bournemouth de nuevo a pillar el tren, el camino se nos hizo un pelín largo, más que nada porque a la ida siempre parece todo mucho más corto. Nos dimos cuenta que el paseo completo deben de ser unos 4,5 kms o un quizás más. Pero resultó mucho más que curioso ver como las casetas que anteriormente habíamos visto casi vacias, empezaban a llenarse por familias y pandillas de amiguetes para preparar las BBQ’s de marras. Son una especie de casetas que se deben de poder comprar o alquilar, donde la gente monta mini cocinas o despensas, para cambiarse de ropa o cocinar de forma improvisada. Algunos atrevidos intentar condensar en apenas 2 metros cuadrados un salón con sus sillas, periódicos, estanterías a modo de biblioteca y un botellero para el vino, que no falte.
Aunque lo más común es lo de siempre, la obsesión de las barbacoas. Alucinante como a esta gente le encanta toda la farandula del fuego y las brasas, pollo y pimientos, o mazorcas de maíz con mantequilla. Creo que más que la comida en sí es todo el ritual del evento, lo que se les hace tan atractivo.

En fin, que es una playa que merece la pena, incluso si uno ya conoce maravillas de otras costas, Bournemouth no deja indiferente. El fin de semana que viene se planea Brighton. Ver para comparar…

Currently playing in iTunes: The Lamb Lies Down On Broadway by Paul Gilbert
Este fin de semana, contra pronóstico y siendo bank holiday hoy lunes, está siendo bastante diferente a los anteriores y eso motiva mucho.
El sábado me reencontre con el amigo de siempre que está de vacaciones y como una moto porque se ha comprado una bicicleta nueva. Le puedo entender. Tras el desayuno oficial, hablamos de ir de acampada, o de ver algún sitio diferente… finalmente se nos hizo un poco tarde y ese día buscamos un sitio para alquilar una bicicleta y sumarme al pequeño tour de Londres que nos queríamos montar.
El resultado es que no es sencillo alquilar una bicicleta sino es en tiendas “especializadas”, y aunque hay algunas otras opciones (como las bicis callejeras de Gijón o Barna), las bicicletas son bastante “horrorosas” para usar durante todo el día.
Así que bueno, él con su bici y yo “a pata”, empezamos a tirar Holloway Rd. hacia arriba, hasta llegar a Highgate, donde bordeamos el club de golf y llegamos a Hampstead Lane. (se puede ver todo en este mapa) En la entrada más al norte del parque esta la Kenwood House…

Por esta parte quizás no sea tan “conocida” (que lo dudo), pero por la otra seguro que a más gente le va a sonar.

No soy muy aficionado al cine pero si que los exteriores me suenan de verlos en varias películas, la primera que me viene a la cabeza la pomposa y “cheesy” Nothing Hill.
Se puede visitar la casita por dentro, que por lo que he leído su manutención es realmente costosa, y se valen de los “picnic concerts” que en los jardines se organizan durante meses estivales para tal fin.
En google podemos pegarle un vistazo general a muy diferentes imagenes.
Tras eso nos movimos a Hampstead, perdiéndonos un poco por el medio del parque del que ya hicimos mención hace algún tiempo. Tras llegar a la zona, parada a un snack y sobre todo porque mis pies empezaban a flaquear tras la “carrerita”.
Lo mejor de ir con Nick (el amiguete de la bici) es que se sabe 1001 sitios donde tomarse una pinta, y como no este no podía ser otro caso. Callejeando por alrededores, se descubre una zona increíble. Me sigue pareciendo una de las más guapas de todo Londres con diferencia.

Esta era la esquina donde el pub estaba escondido.


Y esto era los que invadía la zona.
Finalmente, para rematar, bajamos por Rosslyn Hill y Haverstock Hill dirección Camden, donde puedo jurar que comí el peor “Teriyaki Chiken” de toda la historia. No quiero pensar lo que era pero pollo pollo lo que se dice pollo…
La guinness ayudó a bajarlo como buenamente pude, y ya, ahora andando y no al trote, por el canal volvimos a Angel y de ahí a casa, cansado como nunca pero con la felicidad tonta de haber pasado una tarde realmente buena.
Hoy, al carnaval.
Algo que no se debería dejar de pasar, al menos una vez, es el carnaval de Nothing Hill. Y ya que este año me he quedado sin el Descenso del Nalón que curiosamente cae en el mismo fin de semana), habrá que suplirlo con algún evento tal que éste.

foto tomada de myvillagecarnival.ning.com
Se celebra siempre en el “bank holiday” de Agosto, que cae de último lunes de dicho mes. (Aquí las fiestas “movibles” siempre son de lunes, así, nunca tendrán la “mala suerte” de que ese día sea un sábado y se pierda), desde ya 1966, donde todo Nothing Hill a ritmo caribeño se mueve, y de que manera.
La zona es bastante extensa, como se puede ver en este mapa, y un desfile de gente de todos los colores va en procesión por la ruta indicada, amenizado por bandas de steel drums que saben como hacer moverse al publico y participantes.
Existen además infinidad de puntos clave donde se puede comprar comida (el famoso Jerk Chicken caribeño que está bien bueno!) o escuchar a los numerosos DJ’s que estarán pinchando durante todo el día, non-stop.
Pero todo esto es simplemente la teoría. El lunes habrá que pasarse y ver que es lo que ocurre…
(por cierto, salgo en el link de las fotos ahora que me doy cuenta
)
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Hoy viniendo del curro acabo de pillar la mojadura del siglo. No recuerdo ir tan calao en mi vida (bueno, salvo aquella vez en les fiestes del pote… pero eso es otra historia).
Después de venir de Mallorca a eso de 30 grados… y pasar por Asturias, con unos 23-25 (aunque no tuvimos muy buen tiempo de todos modos), aquí la sensación es que el verano se ha acabado.
Por lo que me han contado todos los contertulios habituales, aquí estos 15 días no ha hecho más que estar nublao y llover.
Las semanas antes de irme (pleno Julio), tres cuartos de lo mismo. La segunda semana de Julio si no recuerdo mal, llovió día si y día también.
Así que lo último que recuerdo con sol radiante son varios dias sueltos y un par de semanas guapas en Junio. Por lo demás, este verano esta siendo un poco desastre. Según mi jefa que lleva aquí ya unos 5 o 6 años, sólo recuerda uno, el del 2006, que mereció la pena. Los demás le hablas de si vio el sol y o bien se ríe o bien pone una cara de tristeza que a buen seguro le hace preguntarse donde dejó el clima de India… Quizás por eso se fue 1 mes allí este año.
Si bien el turismo de Londres nada tiene que ver con el sol (eso está muy claro), puedo decir que caminar por estas calles lloviendo es un coñazo considerable. Ni os planteeis ir a Camden así!
Así que, si alguno está pensando en venir, quizás no sea mala idea dejarlo para el Junio que viene.
Se acabó el verano… si es que alguna vez lo hubo.

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