Costumbres en el trabajo (y hacia el mismo), y bicicletas

De primeras, lo que más curioso se te hace al adaptarte a otras formas de hacer las cosas (y ojo, que al final somos tremendamente parecidos, no tiene nada que ver con, por ejemplo, vivir y trabajar en Japón, -blog de obligada lectura-) es ver como las más pequeñas hacen que dediques más de 2 minutos a pensar “…y esto?”

Subidos a la rueda del sistema (levantarse, camino al trabajo, comida, trabajo, …), son esas pequeñas cosas las que al principio hacen que resulte muy interesante todo esto, aunque progresivamente nos vayamos haciendo a la idea de que no lo estamos viendo desde fuera, sino que estamos en “la misma liga”.

Así, encontramos que la gente acostumbra a realizar el desayuno y comida frente al ordenador. Con su paquete de cereales, y su leche en la nevera, ni cortos ni perezosos un buen bol para desayunar. Los más “lazy” prefieren algún take-away, como puede ser un buen bocata (que no están nada mal) del Subway y un café.

La comida, como ya puse en alguna otra entrada, suele ser también delante del ordenador. A simple vista puede parecer nada del otro mundo, pero entrar en una oficina con unas 60 personas en la planta, dándole al diente, resulta curioso. Por supuesto, nunca más tarde de la 1:30 y nunca antes de las 12:00.

Pero… ¿y para ir al trabajo?. Bicicletas, muchísimas. Aquí es donde les doy un punto a los ingleses, con todo preparado para poder usar una bici como medio de transporte. Desde las carreteras con carriles bici, los conductores concienciados, y los garajes en las oficinas para “aparcar” tu bicicleta. No sólo eso, sino que -al menos en RoyalMail- muchas tienen hasta duchas para no llegar como un tigre a la selva.

¿Y para los que no tenemos bici -aun-?. Mucha gente opta por caminar. Y no es disparatado. Londres es una ciudad en la que caminar resuta divertido, y práctico. En mi caso tardo unos 40 minutos caminando de casa al trabajo, cuando en metro o bus puedo hacerlo en 30. Conclusión, dependiendo de donde vivas, puede ser muy rentable (dados los precios del transporte). Y beneficioso para la salud.

Y ahí es donde vemos un desfile mañanero de personas que hacen como yo, con diversos atuendos o calzado “más cómodo” para tal fin. No es raro ver al personal femenino en medias y playeros (todo un poema, la verdad), y los zapatos en su mochila para ponerse en el hall de la oficina…

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Los “modelos” de las bicicletas ya son mucho más curiosos. Si obviamos los coches en la carreteras, podríamos decir que estamos ante el “mad max” londinense de las dos ruedas y pedales. Desde los más preparados al puro estilo “tour de france” al que ha soldado un carrito para poner el portatil (o llevar a los niños a la escuela), con sus calcetines de montaña, gorros de esquiar y frenos de pie.

Para los interesados, tenemos el Journey Planner para bicicletas (¿recordais el de transporte urbano?), y el London Cycling Campaign, con toda la info necesaria para darle al pedal en esta ciudad.

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