Jewel Club

Clubs. Esos sitios donde pagas una pasta por entrar, un matón te perdona la vida, y al entrar te das cuenta que una copa te va a costar un riñón.

Si además eres como yo que soy bastante más “tirao” pa estas cosas, te das cuenta de que entrar ha sido entrar por entrar. Pero bueno que demonios, de vez en cuando ver a esa otra fauna es algo que no hay que dejar de lado.

Si ayer escribía sobre Hoxton y alrededores y sus peculiares asiduos, hoy toca el caso contrario. Toca lo posh y lo guai. La gente guapa como se autodenominan (madre mia :)).

Bueno el local se llama The Jewel. Esta en medio de Picadilly, al lado de una de las salidas, así que era un viejo conocido. Sobre todo porque tiene como una especie de esculturas (¿de carton piedra? ¡no me dejaron tocarlas!) fuera, y siempre hay bastante cola para entrar.

Como teníamos enchufe nos colamos y nos marcaron a la antigua, con un sello de tinta en la mano (ojo que en otros más profesionales, te marcan con una tinta invisible, que sólo se ve cuando te “alumbran” con una linterna de luz especial). La iluminación estaba de cine. Y la decoración -y mira que no me fijo yo mucho para esas cosas- era peculiar.

Está dividido en varias salas, donde todo cambia un poco acorde con el entorno. Tenemos un bar estilo al del hotel de El Resplandor, donde había gente realmente curiosa tomándose copas (cocktails sobre todo) y la música era muy ténue. Pero nosotros teníamos reservada un “area” en una de las salas más chulas, The Ruby Room.

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Estuve mirando a ver si Salma Hayek aparecía por alguna de las esquinas (que escena la de esta mujer con Tarantino) pero no hubo mucha suerte. Escasean.

La música no estaba mal, hasta que se quisieron poner un poco más movidos, y los precios esa ya es otra historia. Dos Macallan (singles, eso quiere decir que es como girar la botella 1 segundo con dosificador), uno para mí y otro para el exigente escocés que quiere conocer Asturias, 18 pounds. De locos, pero es lo que hay.

Y es que ya se sabe. Si no quieres, nadie te obliga…

Así que en eso consiste un club. Es divertido casi siempre pero para mí no es especialmente “lots of fun”. Es toda una cultura, y hay gente que conoce docenas de ellos en Londres (está bien plagado), y podría hablar muchas líneas sobre los mismos.

Donde estuviera Kaos… (aunque tengo que reconocer que tampoco fui muy fan, siempre fui un poco raro tal vez…)

Currently listening : John Mayer – Waiting On The World To Change

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